La solución a los sobrecostos en obras públicas (I)

Recientemente hemos sido informados por distintos medios, acerca de los llamados sobrecostos en obras públicas. Los más llamativos y los que todos recordamos son los insultantes 625 millones de euros de más que lleva acumulada la Ciutat de les Arts de Valencia, o el 90% de más que costaron algunas de las obras ejecutadas del AVE correspondientes al corredor Córdoba Málaga.

Como hemos dicho, se trata de casos llamativos, por su elevado coste y en ocasiones además por los agentes políticos intervinientes. En cualquier caso, el sobrecoste en obra pública ha sido realmente casi una rutina. Desde las pequeñas obras hasta las más faraónicas sufren desviaciones (siempre al alza) presupuestarias.

Cuando escuchamos estas noticias, tendemos a pensar en el político corrupto y el empresario malvado que se confabulan para llenarse los bolsillos, pero detrás de estas cantidades ingentes de dinero, se esconde un problema de base que debería ser atajado lo antes posible. El motivo de esta serie de artículos es analizar el panorama y comprobar qué es lo que falla en todo esto.

Si analizamos cuál es el proceso desde que se concibe la idea de la realización de unas obras para la administración, hasta que se finalizan y se abonan en su totalidad, veremos el primer paso es definir las necesidades a satisfacer con las obras, y encargar la ejecución del proyecto a un arquitecto o ingeniero. Para ello se licita la redacción de proyecto y una vez adjudicada, éste se desarrolla. A partir de este momento, ya existe definido un coste de la obra: el indicado por el proyecto de ejecución. Éste, a su vez, ha sido condicionado por la partida presupuestaria que se destina para estas obras. En cuanquier caso, se entiende que este primer presupuesto ya pretende ser una aproximación a los costes reales de la obra.

Posteriormente, se licita la ejecución de las obras. A partir de este momento empieza a modificarse el precio de las obras. La administración hace pública la licitación, y las empresas constructoras que lo desean presentan su mejor oferta para la ejecución de las obras, tanto económica como técnica. Dado que en los criterios de adjudicación se suele indicar que obtendrán mayor puntuación aquellos licitadores cuya oferta sea menor (sin incurrir en valores temerarios) todos los candidatos tienden a bajar al máximo sus ofertas para poder adjudicarse las obras. ¿Cómo es posible que tras haber bajado el precio de salida en un 20, 30 o incluso 40 %, despues existan sobrecostes de hasta 200 o 300%?

En el siguiente artículo comentaremos diversas razones a las que se debe, y analizándo éstas, veremos cuáles pudieran ser las posibles soluciones, ya que este mal nos afecta a todos, y hay que aprovechar esta crisis para fomentar los cambios.

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Tecniat

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  2. […] con la serie de posts referidos a los sobrecostos de las obras públicas, veíamos en el anterior cómo empezaban a surgir “sospechosos” […]