La eterna batalla en la Licencia de Apertura

En muchos de los trabajos que nos toca realizar como Arquitectos Técnicos, al igual que sucede con la mayoria de las profesiones, requieren de un especial tacto o un punto de más en lo que al factor humano se refiere.

Los Arquitectos Técnicos acostumbramos a trabajar en equipos de trabajo, donde o bien somos coordinados por alguien o bien somos nosotros mismos quienes coordinamos un equipo de trabajo. En estas situaciones es relativamente sencillo relacionarse con compañeros de profesión que, si bien no necesariamente realizan las mismas tareas que tú, sí conocen el marco normativo dónde nos movemos, con todos sus pros y sus contras.

La historia que se repite

Caso distinto es el de la Licencia de Apertura. Cuando nos llega un encargo desde algún particular que necesita dicho servicio, normalmente le viene de nuevo aquello de tener que presentar un proyecto firmado por un técnico que refleje que el local donde va a realizar su actividad se adecúa a la normativa que le es de aplicación. Partiendo de este punto, en muchos casos el Proyecto de Actividad no supone para el cliente nada más que un gasto añadido a su involuntaria y parcialmente equivocada previsión de costes iniciales de su negocio. Por supuesto este caso no pretende ser un paradigma, pero sí coincide con muchas versiones que cuentan compañeros, y que desde nuestro punto de vista es perfectamente comprensible.

Pasado este primer trance, en el que el titular de la actividad parece haber asumido y aceptado que debe pasar por este trámite legal, empieza la autentica batalla para tratar de hacerle comprender qué parametros va a tener que cumplir para tener la concesión de la licencia sin problemas posteriores.

La batalla de la accesibilidad

Todos los que hemos realizado Proyectos de Actividad sabemos que existen al menos dos puntos que en el 99% de los casos será objeto de polémica y discusión para su correcto cumplimiento: el acceso y los aseos. Cabría entrar en más detalles de qué tipo de actividad va a desarrollarse en el local, o qué superficie va a tener y en qué comunidad autónoma se ubica e incluso en qué ciudad, puesto que la normativa estatal es desarrollada por autonomias y por ayuntamientos de modo que cada uno tendrá su propia versión de la accesibilidad o de la normativa contra incendios, que caracterizará cada zona mediante sus ordenanzas.

licencia apertura ontinyent

En cualquier caso, sabemos que hacer cumplir los criterios de accesibilidad para un aseo adaptado supone en algunos casos una odisea para el propietario que, entre otras cosas, no se explica que si ha alquilado un local con un aseo, y que en dicho local se ha desarrollado durante veinte años una actividad con dicho aseo, ahora él/ella no pueda hacer uso de ese mismo servicio higiénico para implantar su propia actividad. Esto es debido, y es necesario en muchos casos comentarlo con el cliente, al constante cambio de la normativa. Si bien entre el año 2000 y 2006 se produjeron los cambios más importantes en este campo, sabemos que continuamente se introducen cambios y pequeñas variaciones que acaban por convertir la normativa de aplicación para una actividad en una maraña en la que se entrelazan conceptos (e incluso en ocasiones se contradicen) con la que hay que lidiar para justificar dentro de los márgenes de la legalidad la solución adoptada.

Éste es uno de los puntos peliagudos, pero además en muchas ocasiones se producen comentalicencia apertura ontinyentrios como los que se muestran a continuación:

  • “Yo no quiero que mi aseo esté adaptado”

  • “Quiero que el extintor esté bien escondido”

  • “No tengo ningún problema con que haya un escalón en la entrada de mi tienda”

  • “No necesito un cartel de salida, ya se ve bien la puerta”

Desde mi punto de vista puedo entender perfectamente que va a iniciar un nuevo negocio, y que va a estsar más pendiente en la estética de la tienda que en su cumplimiento en cuanto a barreras arquitectónicas, pero es en este punto donde debe saber que el hecho de que introduzcamos una rampa en el acceso, o un equipamiento para un aseos adaptado, no es un capricho del técnico que, podremos tener nuestra opinión sobre la normativa a aplicar, pero que al fin y al cabo es la que se debe aplicar y nosotros seremos responsable de hacerlo de forma correcta.

Empatizar y comprender

Estoy convencido que los técnicos que se dediquen a esto se verán completamente reflejados en estas situaciones, al igual que muchos que hayan iniciado un negocio se habrán visto reflejados en el papel del titular. Y es que estas situaciones se repiten constantemente y cada vez más nos toca lidiar con ellas con nuestra mejor sonrisa, por que es muy sencillo empatizar con ese sentimiento ya que, aunque seamos técnicos, también chocamos en otros campos con normativas que tenemos que cumplir, y con las que no tengamos precisamente una muy buena opinión sobre ellas.

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