¿Por qué en España lo llamamos hormigón?

Introducción

Seguro que, en más de una ocasión, los técnicos, operarios y demás agentes intervinientes en la construcción, nos hemos preguntado por qué llamamos hormigón al hormigón, y si tendrá algo que ver con las hormigas, parecido este que ha propiciado algún que otro chiste malo.

La curiosidad va más allá cuando vemos que el origen del término es común para todas las regiones de España, puesto que tanto en español como en catalán, gallego o euskera decimos hormigón, formigó, formigón y formigoia respectivamente. En cambio, en varios países hispanoamericanos existe además el término “concreto” (1).

¿Cómo lo llaman en otros países?

Como muchos conocerán, el término en inglés para definir a este material de construcción es concrete, que provendría, según su etimología, de la palabra concretus, que significa “crecer unidos” o “unir”. Esta palabra se compone a su vez del prefijo com– (unión) y del participio de pasado del verbo crĕscere (crecer). Los países latinoamericanos tomarían el término inglés, traduciéndolo como “concreto”, tal como se ha indicado anteriormente, así como el portugués, que lo llama de la misma manera.hormigón gunitado

En países como Francia o Alemania, la palabra usada es béton, y por lo visto su origen reside en la palabra latina bitumen, haciendo referencia al material conglomerante.

Italia tiene también su propia denominación, pues es llamado calcestruzzo, y su origen, por lo visto también bastante consensuado, se debe a la unión de las palabras latinas calcis y structio (estructura a base de cal) aludiendo así a los componentes del hormigón.

El Hormigón en España

Si bien la etimología no es una ciencia exacta, y puede generar cierta controversia entre autores, parece que el origen de los términos anteriormente definidos que usan países de habla inglesa, Alemania, Francia o Italia es bastante lógico, y claro y no ofrece demasiadas dudas.

Caso distinto es el caso español. No existe unanimidad al definir el origen de la palabra hormigón, aunque sí tienen más peso unas teorías que otras. La etimología de la palabra hormigón, según el diccionario de la RAE (en su primera acepción, que es la que nos interesa) proviene del vocablo hormigo, que dice ser unas gachas de harina. Si a su vez buscamos la palabra hormigo en el DRAE, vemos:

  1. m. Gachas, por lo común de harina de maíz.
  2. m. Ceniza cernida que se mezclaba con el mineral de azogue en el método de beneficio por jabecas.
  3. m. pl. Plato de repostería hecho generalmente con pan rallado, almendras o avellanas tostadas y machacadas y miel.
  4. m.pl. p. us. Partes más gruesas que quedan en el harnerillo al cribar la sémola o trigo quebrantado.

Por lo que parece ser que el término en España se tomaría por su similitud en cuanto a la forma de fabricación, teniendo en cuenta las acepciones 1 y 3 del diccionario.

Por su parte, Joan Corominas, en su “Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana” (Madrid, Gredos, 1980, p. 325) habla del origen del hormigón en los siguientes términos:

[…] deriva de la palabra “hormigos”, un plato de repostería hecho con almendras o avellanas tostadas y machacadas con miel, debido a la similitud de las piedras del hormigón con las avellanas o almendras de los hormigos.

Lo que vendría a ratificar lo indicado en el DRAE, concretamente en la acepción 3 del término hormigo. Curiosamente, el nombre de dicha receta repostera sí toma su nombre o tiene su origen en la palabra hormiga, con lo que el parecido de hormigón con la palabra que da nombre al insecto eusocial no es fruto de la mera casualidad.

Como hemos adelantado, existen otras teorías que nos llevan por derroteros completamente distintos. La “omnisapiente” Wikipedia nos dice que la susodicha palabra proviene del término latino formicō, que significaría “moldeado” o “conformado”. Si buscamos el significado de esta palabra en el Diccionari Llatí-Català de la Enciclopèdia Catalana (Barcelona, 1993, p. 555), vemos lo siguiente:

           (1, intr.) formiquejar, sentir formiqueig. | ésser feble [el pols]. • <formica.

Es decir, que se trata en realidad de un verbo (“hormiguear” o “sentir hormigueo”), lo que parece contrastar con el origen que le otorga la enciclopedia on-line al término en cuestión.

Además de estas dos fuentes principales, la red está plagada de este debate en foros y demás espacios de discusión interactivos, en donde aparece divida la opinión en cuanto a su origen real.

Conclusiones

hormigónComo hemos visto, no se puede aseverar por qué llamamos hormigón al hormigón, pero si tenemos en cuenta la primera teoría, que por sus fuentes le otorga mayor peso y credibilidad, vemos que en cierta manera es lógico que su origen sea exclusivo de España, puesto que señala a un plato típico español, cuya receta por cierto, tampoco parece estar demasiado consensuada, como podéis leer en este artículo.

Por otra parte, y teniendo en cuenta también la primera de las teorías, vemos que, efectivamente, el hormigón y la hormiga tendrían su nexo en el hormigo, que justificaría el parecido entre ambas palabras.

Además, cabe recordar que, evidentemente, el lenguaje y las palabras van de la mano de la historia y las personas que la viven, por lo que la aparición del material en los distintos puntos de la geografía mundial, y la propia cultura de cada país en cuestión es la que ha dado, como sucede en muchos otros casos, el nombre que conocemos hoy en día.

Finalmente, como técnico, espero no haber ofendido a ningún lingüista y/o experto en la materia con este humilde análisis que me he permitido realizar, con el máximo rigor posible y con todo el asesoramiento(2) que he necesitado, para saciar mi propia curiosidad y la de, creo, otros muchos técnicos que se hacían la misma pregunta. Por supuesto, aceptaré todo tipo de crítica y opiniones que podréis dejar sin problema en los comentarios.

Fuentes:

Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española

Wordreference

Wikipedia

Datosfreak

Diccionari Llatí-Català de la Enciclopèdia Catalana (Barcelona, 1993)

Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana (Madrid, Gredos, 1980)

(1) En Argentina, pese a conocer ambas palabras, concreto y hormigón, se usa comúnmente el vocablo de origen español. Así mismo, países como México o Chile utilizan indistintamente ambas denominaciones. En otros paises latinoamericanos incluso hacen distinción entre hormigón y concreto, pese a ser, según el DRAE, palabras sinónimas.

(2) Asesoramiento por parte del Doctor en Filología Clásica por la Universitat de València, y también amigo, Roberto Revert.

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